“Apaga y vámonos”

interruptor relatos sin contrato¡Apaga y vámonos! Tiene sus raíces en el hecho de que el cura pida a su monaguillo o sacristán que apague las velas para abandonar la iglesia una vez que la misa ha finalizado. Pero ¿Cómo nace realmente esta expresión? Pues al parecer hace siglos en un pueblo granadino llamado Pitres hubo dos curas que querían llegar a ser sacerdotes, lo que requiere diligencia y brevedad Así, se decidió hacer una apuesta para ver quién de los dos conseguía dar la misa en menos tiempo.
Se hicieron preparativos para el evento, y una vez que llegó el día, el primer cura se acercó al altar. Este, astuto y rebuscado, comenzó la misa diciendo nada más y nada menos que “Ite, Missa est”, fórmula litúrgica que da por concluida la ceremonia religiosa. Todos quedaron admirados por la brevedad de la intervención del cura, y su contrincante, que sabía que no había manera de superar esa misa tan breve, se acercó al monaguillo y dijo: “¡apaga y vámonos!, que ya está la misa dicha”.
Pues sí, es este simpático cura, quien sin esperanzas de conseguir la plaza para sacerdote, nos ha transmitido esta expresión que usamos para dar por finalizado cualquier evento. Y este pequeño artículo esta llegando a su fin… ¡Apaga y vámonos!

MIRIAM FOPIANI

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