Así es mi vida

Mi vida es muy dura y humillante, siempre de un lado para otro, sin un momento de descanso, siendo mi cuerpo explotado por unos y por otros, estando disponible durante las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año, y si el año es bisiesto, también ese veintinueve de febrero.

Sé lo que es sufrir todo tipo de tocamientos y manoseos de alguien por todas las partes de mi cuerpo, y al rato padecer lo mismo, o peor, bajo los deseos de otras manos.

Es habitual que me usen varios individuos el mismo día, de diferentes edades, razas, idiomas y tendencias sexuales, incluyo aquí hombres y mujeres, un día llegué a contar hasta veinticinco; que yo recuerde, nunca he tenido un día de tranquilidad en esta vida que me ha tocado.

Casi no me da tiempo de limpiarme de las suciedades e impurezas que van dejando sobre toda la superficie de mi ser quienes me utilizan sin ningún escrúpulo, lo que hace que mi aspecto parezca abandonado y asqueroso, y que mi piel esté descuidada y con arrugadas a pesar de tener veinte años recién cumplidos.

Quienes se aprovechan de mí me obligan a adoptar posturas que me perjudican gravemente, algunas han llegado a dañarme definitivamente, es por eso que tengo algunas lesiones que arrastro desde hace tiempo al haber sufrido varias roturas en mis extremidades.

A veces, algunos de los que me disfrutan, ponen droga sobre mí y la esnifan directamente de mi cuerpo, he comprobado que sienten gran placer haciendo esto, y el subidón que les produce meterse esa sustancia lo extrapolan a todo lo que después hacen conmigo.

A pesar de las secuelas que en mí dejan todos estos maltratos y abusos, nunca faltan ojos, manos y cuerpos deseosos de mirarme, tocarme y poseerme como si fuera una preciosidad virginal sin estrenar.

Esta vida llena de sufrimiento que padezco a cada momento me ha llevado, pasando de mano en mano, a viajar por multitud de países, de hecho ya he dado dos vueltas al mundo.

Apenas me da tiempo a tener amistad con nadie, y solo con quien pasa por mis mismas vicisitudes, pero al rato nos separan para siempre.

Acabo de conocer a un simpático billete de cien dólares, me ha dicho que es la primera vez que ve un billete como yo de cincuenta euros.

 

Juan Fran Núñez Parreño

 

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