Ausencia

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A fuerza de imaginar tu regreso,

nada llena la soledad de mi alma.

El tiempo, como la arena, se escapa

impasible, veloz entre mis dedos.

 

A fuerza de añorarte sin consuelo,

tu sombra ligera, anida en mi cama.

A su lado duermo y recibo el alba.

Con la luz clara te vas, te haces eco.

 

Y camino perdido entre las gentes,

buscando tu luz, tu boca, tu pelo.

Amor eterno que enreda mi mente.

 

¿Cómo podría tocarte, alcanzarte?

Te has ido sin un adiós, sin remedio.

Tan solo quiero llorar y esperarte.

 

 

Ana Isabel Velasco Ortiz

 

 

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