Caligrafía

caligrafia relatos sin contrato

Cuando escribía a mano, procuraba hacerlo a lápiz, ya que no podía evitar que, por cada docena de palabras plasmada, tres acabaran descuartizadas por tachones o sumergidas en las profundidades del corrector líquido. Iba despacito, con buena letra. Hacia oes como puntos, corazoncillos como puntos de las ies y espirales con forma de es
como ces. Eran regordetas y curvas, las que encontrarías en un cuaderno de caligrafía de la marca Rubio. Y legibles, aunque con faltas de ortografía.
Ya no. Cuanto más practicaba, más frecuente se hizo el uso del bolígrafo negro, con la letra toda seguida, sin tachones ni borrones; la tinta a veces corrida como con la mina del lápiz, sólo que con ésta no te permitía leer lo que había detrás una vez se ponía en medio. Las palabras se volvieron delgadas, dobladas y a veces hasta salían torcidas y comprimidas, casi cursivas, de la rapidez con la cual las representaba. En ocasiones era complicado analizar los trazos, más como garabatos que oraciones, para luego descifrar, después de mirar durante largo y tendido, el mensaje oculto, con o sin sentido.
Había días en los que cogía el lápiz, le sacaba punta y, lentamente, recreaba pasajes, retazos del pasado. Los esbozaba como un retrato de una mujer: regordeta, de caderas anchas y detalles cargados, innecesarios. Una venus desbordante de defectos, pero la cual no dejarías de consagrarte a ella.
Entonces lo echaba todo a perder. El ritmo se aceleraba; el pulso de la mano, el del corazón… Todo fluía sin control. Y nada de gordura, nada de curvas. Todo se volvía huesos, caderas y más huesos; una figura esqueléticamente anoréxica, lisa, limpia.
Y deseas rehacerla. No queda tan mal; la dejas tal cual.
Y la echas de menos. Al rato la olvidas; prosigues con lo tuyo.
Y, por un momento, la rediriges por el buen camino, para que ésta te traicione y se
tuerza.
Y vuelta a empezar.
La caligrafía. La vida

MARGARITA SUN

 

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1 Comment on "Caligrafía"

  1. Eloy Mósig García | 15 Agosto, 2014 en 10:40 pm | Responder

    Impresionante como siempre, Margarita. Un estilo muy fluido y muy característico tuyo. Este es, a mi juicio, de tus mejores textos.

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