Decisión

1 Minutos de lectura

 

La cabeza me da vueltas, la siento a punto de estallar. Al fin distingo los contornos de la puerta y me desplomo frente a ella. Vomito, es una larga arqueada seguida por un torrente de fluido blancuzco y maloliente. Sin limpiarme coloco el pulgar en la placa digital, nada sucede. Le grito e insulto varias veces pero hoy no puedo darme el lujo de pasar media hora frente a la estúpida cerradura. Así que le estampo un par de porrazos hasta que se abre. Sin importarme si está rota o no me sumerjo en la tibia oscuridad de lo que antes llamaba hogar.

No importa, ya nada importa.

Voy hasta el cuarto y allí lo encuentro. Lo zarandeo un par de veces y entonces, despierta.

— ¡Al fin llegas! — dice — ¡Te he echado tanto de menos!

— Que buena gente eres tú — no sé si logro que mi voz adquiera el matiz irónico que hubiera deseado – Ahora dime, ¿Por qué lo hiciste?

— No deberías tratarme así, lo hice porque me dio la gana. No hay nada más que hablar.

— ¡Pero yo quería morir! ¿Me entiendes? ¡Morir!

— ¿Qué sabrás tú de la muerte a estas alturas? Te compré para sacarte de aquel tugurio de tienda y, por supuesto, para que me hicieses compañía. Y ahora me vienes con esas. ¿Eutanasia para un modelo GX? Por favor, no fastidies más y déjame dormir.

No me escucha, nunca lo ha hecho. Me niega el único aspecto de mi vida en que puedo imaginar que soy libre. No soy más que una pertenencia, y las pertenencias no pueden morir cuando ellas lo deseen.

No obstante, he tenido suerte. Podría haberme comprado algún pervertido asqueroso de intramuros. He oído lo que hacen con los modelos semejantes al mío. Cuando terminan con ellas no sirven ni para dar el más elemental de los placeres.

O sea, no sirven para nada.

Por eso, y porque lo amo, hago lo único que me queda por hacer en esta puerca vida. Lo beso en la boca y él sonríe, complacido.

Luego presiono la almohada contra su cara hasta que por fin deja de respirar.

 

 Raúl Piad Ríos

 

 

Compartir entrada:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *