Desde la Tierra al espacio, todos somos monstruos

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Hoy vengo con una opinión especial, pues en ella voy a abarcar la trilogía Cloverfield; así que, como dijo Jack, vamos por partes.

En primer lugar, allá por el año 2008, se estrenó Monstruoso, un filme de metraje encontrado que he tenido que visionar unas cuantas veces para acostumbrarme y no sufrir mareos. Sí, delicadita que es una. En él, un monstruo de enormes dimensiones venido del espacio asola las calles de Manhattan, siendo él mismo más grande que los rascacielos. La protagonista de esta primera parte es, sin duda, la videocámara con la que un grupo de jóvenes lo graba todo; a través de ella vemos toda la película, de ahí a que yo me sintiese como si, en vez de en mi sofá, estuviese montada en el Dragon Khan. La verdad es que la premisa es buena, y la historia entretenida y bien contada. Eso sí, además de mareos, sufro de vértigos (lástima de treinta años que tengo, como diría mi abuela), y hay un par de escenas en las alturas que me pusieron los nervios de punta. ¿A quién se le ocurre saltar de un rascacielos a otro medio derrumbado? ¡Me iban a matar de un infarto! Si os gustó El proyecto de la bruja de Blair, Monstruoso, sin duda, os hará pasar un terrorífico y gratificante rato. En el reparto, Michael Stahl-David (Narcos) o Mike Vogel (Bates Motel).

 

Los monstruos tienen muchas formas.

 

Ocho años después, en el 2016, llegaba a nuestras salas Calle Cloverfield 10, de lejos, mi favorita de esta trilogía. Protagonizada magistralmente por John Goodman (Los Picapiedra) y Mary Elizabeth Winstead (La cosa), narra la historia de una joven que sufre un accidente y despierta en un búnker, aparentemente bajo los cuidados de un hombre que le dice que allí afuera ya no hay nada, salvo el aire radiactivo que ha terminado con toda la población. Muy pronto descubre que este señor ha rescatado, también, a su joven vecino. No tarda mucho en darse cuenta de que no está protegida, sino secuestrada. Esta película, como he adelantado al principio, es mi favorita de las tres, sobre todo porque nos muestra al monstruo más real y cruel que existe: el ser humano. Desde luego, el personaje de John, el secuestrador, provoca ganas de levantarse del sofá y aplaudirle, no sé bien si por su magistral trabajo, o en toda la cara por malo y por cabrón. Sin duda, una atmósfera contaminada (y no precisamente por un accidente químico) que hará que te falte el aire en más de una ocasión. Fabulosa.

Y, por último, hace apenas un año, en el 2018, podíamos disfrutar de La paradoja Cloverfield, que nos lleva, ahora sí, al espacio. No cabe duda que es la más floja de las tres, pero aun así no resulta, ni mucho menos, aburrida. Que sí, que puede hacer aguas en el guión o en la trama, pero resulta entretenida y se deja ver, aunque sea solo una vez. Es cierto también que la premisa es típica: una nave espacial y una tripulación perdidos en el espacio. Eso ya lo hemos visto todos en multitud de ocasiones y, además, resulta previsible. Tiene un reparto muy bueno, con actores que se intentan lucir… pero a los que la trama se lo pone difícil. Desde luego, no es el broche de oro que la trilogía se merecía.

Lo mejor: Sin duda, Calle Cloverfield y sus espectaculares actuaciones.

Lo peor: la videocámara que emborracha. La cagada con la última peli.

 

Chica Sombra

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