El carro

pobre relatos sin contrato

 

Lolita empuja el carro del supermercado lleno de cosas. Está realmente cansada porque lleva desde muy temprano de un lugar para otro. Las tareas del día a día la dejan agotada, y ya ha caminado demasiado en todo lo que lleva de larga mañana.

Un coche le pita furiosamente en medio de la carretera.

Casi la atropella, pero Lolita ni se inmuta.

Sigue andando distraída hasta llegar al mismo lugar de siempre. Su casa.

Por hoy, ya está bien, no le queda más nada por hacer.

Saca entonces todos los trastos del carro de la compra de forma tediosa y desanimada. Estira los cartones sobre el suelo, y con una sábana mugrienta se hace un toldito en la esquina del banco.

Por hoy, ya está bien, no le queda más por hacer.

DANIEL FOPIANI

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