El rechazo a la pasión

jorge-luis-borges

curiosity

“En el amor, tendré que ocultarme o huir”

Jorge Luis Borges, El amenazado

curiosirty

El deseo imposible, la pasión inalcanzable, el enamoramiento continuo y la mujer son, en la obra de Borges, un vacío para él.

En una de sus últimas apariciones públicas, confesaba: “Yo creo que siempre estuve enamorado; parece ridículo que a mi edad yo diga eso, pero la verdad es que el amor me acompaña”. Resulta curioso que el “amor” que siempre mencionó en sus entrevistas, aparezca en la obra borgiana de forma esquemática y, a veces, de manera ausente o inexistente. Pero llama aún más la atención, la ausencia pasional de éste, del amor más carnal que nos arrastra contra nuestra voluntad, aquel que nos sumerge en el sufrimiento. Ése amor apenas es citado en su obra. Sin embargo, el escritor hace mención a otro tipo de amor, un amor que prescinde del contacto físico y que renuncia a la posesión del ser. Un amor que rechaza las formas y que va más allá, un amor “religioso” en el que ambas almas se complementan; así lo condensó en una sola frase: “Enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible”. Para Borges, un amor que perdiese ese vínculo emocional no merecía ser llamado amor, pues era un error. El amor carnal entraba en un segundo plano, el suyo era un amor sublime que emergía a través de la unión y la contemplación del ser amado. Hay quien sostiene que la aversión de Borges por el contacto físico y pasional tal vez se deba a un trauma infantil, concretamente a su primera y única experiencia sexual. Lejos de ser una experiencia normal, se convirtió en toda una perversión. Borges perdió su virginidad con una prostituta a la que contrató su propio padre, con la cual éste tuvo relaciones inmediatamente después de su hijo, un hecho que marcó de por vida al escritor. Otros bibliógrafos atribuyen su rechazo a la sobreprotección que recibió de su madre, Leonor Acevedo. Declararon a Borges víctima del “Complejo de Edipo” pues, incluso cuando contrajo matrimonio con Elsa Astete, el escritor prefirió pasar la noche de bodas en casa de su madre antes que junto a su mujer.

Al igual que Elsa, muchas mujeres pasaron antes y después por la vida de Borges, bajo el fracaso y la impotencia del escritor, que solo les profesaba un amor tan religioso como platónico. Solo en su vejez logró encontrar ese amor junto a María Kodama.

Jorge Luis Borges, fue un hombre muy enamoradizo, pero nunca llegó a amar por completo. Dicen que se sentía abandonado por todas las mujeres que habían pasado por su vida y, quizás, la causa fuera aquella falta de pasión hacia ellas. Porque al fin y al cabo, el amor sin pasión es, tal y como él dijo: “una religión”.

Alejandra Muñoz

Be the first to comment on "El rechazo a la pasión"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*