El soldado Asirio

asirio relatos sin contrato

 

¿Y si tuviéramos la facilidad de hacernos desaparecer de una escena cuando no estamos a gusto?. Sería tan simple como dar a la tecla de borrar de nuestro teclado y comenzar de otra manera….

El estilizado y valiente soldado asirio intentó desentumecer sus adormecidos músculos. Movió sus piernas y sus brazos y comprobó cómo crujía su cuello al girarlo a uno y otro lado. Sus largas y copiosas barbas no habían crecido desde entonces, al igual que la cascada de cabello trenzado que le nacía bajo el casco. Sus ropas estaban intactas pese a la dura batalla en la que había logrado hazañas increíbles, y sus regios brazos asían de nuevo el escudo y la lanza.
Avanzó paso al frente y observó. Pero no le gustó el mundo que tenía ante sí y volvió a introducirse en el inmortal bajorrelieve que se alzaba portentosamente en la pared del museo parisino.

MONTE DE ÁNIMAS

Be the first to comment on "El soldado Asirio"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*