Entrevista a Antonio Parra

6 Minutos de lectura

A los pocos días de irme a vivir a Cartagena ya me habían hablado de Antonio Parra Sanz. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de Lengua y Literatura en el I.E.S. “Mediterráneo” y profesor de escritura creativa en ISEN. Crítico literario en el periódico “La Verdad”. Co-organizador de los eventos literarios Encuentro Literario de Autores en Cartagena (ELACT) y Cartagena Negra (CTN). Autor, también, de las novelas La mano de Midas (Premio Libro Murciano 2015) y de Acabo de matar a mi editor. Autor de los libros de relatos Desencuentros, El sueño de Tántalo, Polos opuestos y Cuentos suspensivos.

Hace unos meses se publicó su última novela y, después de leer algunas de sus obras y conocer su trayectoria, no pude resistirme a hacerle unas cuantas preguntas.

 

– La primera pregunta que encontramos en tu última novela, Dos cuarenta y nueve, es la siguiente: ¿Se puede matar a alguien en tres minutos? Dime, Antonio. ¿De verdad se puede?

La verdad es que sí, es demoledoramente cierto, otra cosa es que uno tenga el estómago suficiente como para llevarlo a cabo, pero fisiológicamente es posible, e incluso en menos tiempo, dependiendo del medio que se utilice. Pero si nos centramos en lo puramente narrativo, en lo ficticio y novelesco, en este caso es un recurso, porque ese tiempo es lo que se pone de margen el asesino para cometer cada crimen, mientras escucha cierta melodía de Vivaldi.

 

– ¿Cuánto tardas aproximadamente en escribir una novela? ¿Cuánto tardaste en escribir Dos cuarenta y nueve?

Antes era capaz de responder a esa pregunta sin titubeos, pero con el tiempo me he convertido en un autor un tanto lento e inconstante, supongo que el trabajo y otras actividades de índole literaria frenan el ritmo de escritura. En el caso de Dos cuarenta y nueve, entre la génesis de la novela, esos momentos en los que todo empieza a cuadrar en la cabeza, y el final de la redacción, podemos hablar de unos dos años aproximadamente, pero ya digo, no de forma continuada.

 

– De Dos cuarenta y nueve se ha dicho que es la novela más visceral que has vomitado de toda tu producción. ¿Por qué crees que da esta sensación a los lectores?

Probablemente por la profundidad que presentan los tres personajes protagonistas, tanto el criminal como el inspector y la locutora de radio a la que llama el primero tienen un pasado, y mi intención era lograr que el lector conociera hasta el más pequeño detalle de ese pasado. No quería construir unos personajes funcionales, puestos en la novela para justificar un crimen o una investigación, quería tres personas, tres almas atormentadas que arrastrasen su equipaje de derrotas ante el lector, y eso me supuso un gran esfuerzo de interiorización.

 

– ¿Esperabas que Dos cuarenta y nueve obtuviese las críticas tan positivas que está recibiendo de los medios a los pocos meses de su lanzamiento?

Lo que espero al finalizar una novela es que me satisfaga a mí como lector, puesto que yo soy el primer filtro, el crítico más duro, y con ella logré sentirme satisfecho. Lo que viene después ya no depende de nosotros, sino de los lectores, y evidentemente estoy contento con la aceptación que está recibiendo, porque si he de ser sincero tenía cierto reparo con el ambiente, con que a ratos al lector le resultase demasiado duro, asfixiante, pero además de las palabras de los críticos, los mensajes que me llegan de los lectores me tranquilizan, porque parece ser que la novela les ha cogido por el pescuezo, y eso era lo que pretendía.

 

– Esta pregunta parece una tontería, pero no lo es: ¿Disfrutas más leyendo o escribiendo?

Desde luego que no es una tontería, pero es compleja. Creo que no se puede separar la lectura de la escritura, es decir, yo soy un lector que de vez en cuando escribe un libro, y si he logrado escribir ha sido porque siempre he amado leer. Dicho esto, el placer que me proporciona la lectura es constante, diario y perenne en toda mi vida, en cambio, el placer que me da la escritura es más puntual, pero también he de decir que, cuando llega, es intensísimo. Vaya lo uno por lo otro.

 

–Cuando estuvimos en la cadena SER descubrí que tu ritmo de lectura era vertiginoso. ¿Cuántos libros al mes, o al año, sueles leer?

Al cabo del año supero el centenar de libros leídos, y he de afirmar que me parecen pocos, si por mí fuera, estaría leyendo a todas horas, pero hay que comer, uno no vive solo, y la familia y los amigos también tienen su hueco en la vida, como debe ser. En cualquier caso, también el hecho de hacer crítica literaria en varios medios hace que esté más pendiente de lecturas de estreno, y mi trabajo como docente de literatura también me lleva a esa lectura, aunque ya digo, incluso si no hiciera crítica o si tuviera otro trabajo, leería lo mismo o incluso más.

 

– ¿Además de la novela negra, que otros géneros te gusta leer?

Aunque suene a tópico, cualquier obra que tenga una trama interesante, y con ello me refiero a que cuente una historia que me atrape de alguna u otra manera, no necesariamente ha de ser una trama mastodóntica, a veces una historia breve, o simplemente la pintura de caracteres de los personajes convierte una obra en deliciosa. Ah, eso sí, tengo debilidad por los relatos, eso he de reconocerlo, y procuro leer cuentos siempre que puedo.

 

– ¿Qué cinco libros, de autores españoles, has leído en 2017 y recomendarías a todo el mundo?

¿Sólo cinco? Difícil elección. A ver, a fuerza de ser injusto, porque siempre se es injusto cuando se hacen este tipo de clasificaciones, trataré al menos de razonar la elección. Así que diría que Tres minutos de color, de Pere Cervantes, porque le ha dado una vuelta de campana a la novela negra; Patria, de Fernando Aramburu, porque era una novela que este país hacía tiempo que necesitaba leer; León Kamikaze, de Álvaro García Hernández, por demostrar que la novela juvenil puede conmover al lector más adulto; y dos bastante recientes, La hipótesis Saint-Germain, de Manuel Moyano, y los relatos de Muro de las lamentaciones, de Rubén Castillo, porque son dos narradores de una potencia tremenda y capaces de cuidar el lenguaje como lo que debe ser, una joya.

 

– Has escrito, también, varios libros de relatos. ¿Cómo te sientes más cómodo, escribiendo novelas o relatos?

No tengo preferencias de comodidad literaria, quiero decir, una vez que una historia se abre paso en mi cabeza, el deleite de llevarla al papel es el mismo, lo que ocurre es que el proceso de creación y redacción del relato es más breve, puede que más intenso, mientras que la novela requiere más tiempo, y aumenta las satisfacciones a largo plazo, aunque también los sinsabores cuando todo se ralentiza. Para mí el relato es especial porque fue lo que me convirtió en escritor, pero asumo y amo ambos géneros, imagino que es lo que tiene ser narrador, que nos esclavizamos voluntariamente al hecho de contar historias, sean breves o largas.

 

– Es inevitable que le haga esta pregunta a alguien que lleva tantos años escribiendo y dedicado a la literatura. ¿Cómo ves el panorama literario actual? ¿Crees que los escritores ven recompensado su trabajo después del sacrificio que supone escribir una novela?

Esto es como lo de la gallina y el huevo… El panorama literario actual no puede ser más halagüeño, vivimos en un país en el que se publica muchísimo a pesar de que se lee poco, es decir, hay una minoría muy lectora y una gran mayoría que lee muy poco al cabo del año. Entonces resulta muy difícil explicar por qué hay tanto publicado, acaso porque la gente ha visto que con las nuevas tecnologías cualquiera puede convertirse en escritor, o tal vez porque hay editoriales como para parar un tren, pero ese grandísimo número no conlleva necesariamente un salto de calidad, entre todo lo que se publica se cuelan obras prescindibles, cuando no mal redactadas o mal escritas. Hoy prevalece el concepto del producto, hay que sacar muchos títulos y hacerlo rápido, y creo que tanto el buen escritor como el buen editor han de tener un poco más de paciencia, sobre todo cuando hablamos de una obra de arte. En cuanto a la recompensa que espera el escritor, eso dependerá de lo que cada uno busque con la escritura.

 

– ¿Qué consejos le darías a aquellos que están empezando a escribir sus primeros textos?

Un poco lo que acabo de decir, calma, tranquilidad, que no dejen de leer, que sigan leyendo sobre todo cuando crean que ya han leído suficiente como para ponerse a escribir. Y luego que relean, que se desdoblen y sean sus propios lectores, sus más exigentes críticos, porque únicamente cuando ellos, como críticos, den el visto bueno, sus obras estarán en condiciones de salir al mundo.

 

– ¿Qué más tienes entre manos? ¿Estás trabajando en alguna otra obra?

Intento finalizar un proyecto narrativo que empecé hace un par de años (ya se ve mi poca constancia) antes de embarcarme en una nueva entrega de Sergio Gomes, mi detective privado que ya ha protagonizado Ojos de fuego y La mano de Midas. Pero van surgiendo otras historias, otros proyectos, algunos breves, otros con base real, imagino que lo que deseo es que no se agote la fuente, y que la mente sea capaz de continuar generando historias que después puedan convertirse en libros.

 

– Llevo poco tiempo viviendo en Cartagena pero me da la sensación de que en esta ciudad hay un gran interés por el género negro. Eres uno de los coordinadores de Cartagena Negra, además de ser todo un referente en la provincia ¿Crees que tu trabajo ha podido influir en que este género sea uno de los más leídos en la zona?

Imagino que algún granito de arena sí habré puesto, al escribir varias novelas del género. De todas formas, lo importante es que seamos capaces de contagiarle al lector la pasión por la lectura, sea de género negro o de cualquier otro, sí que es cierto que desde la organización de Cartagena Negra intentamos traer a la ciudad a lo más granado del género nacional, pero ya digo que siempre pensando en el lector, porque lo más valioso para mí es lograr impregnar a los demás de la maravilla que supone acceder a la literatura y disfrutar de ella.

 

– ¿Puedes adelantar algo de Cartagena Negra 2018?

Estamos ahora mismo en pleno proceso de gestación de las próximas jornadas, justo cuando se perfilan las actividades y empezamos a contactar con los autores, y no es fácil, porque el certamen ha crecido y ahora son las editoriales y los propios autores quienes se interesan por venir. No puedo adelantar mucho más, salvo algún nombre, como el de un autor que ha sorprendido recientemente a lectores y críticos con su primera novela, un tal Daniel Fopiani, no sé si le suena…, pues esperamos tenerle con nosotros el próximo mes de Septiembre en Cartagena Negra.

Comprar la última novela de Antonio Parra, Dos cuarenta y nueve. 

 

Entrevista realizada por Daniel Fopiani

 

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