Entrevista a Eduardo Formanti

3 Minutos de lectura

El mundo de la literatura me unió a Eduardo Formanti hace muchos años y desde entonces lo he considerado uno de los mejores escritores de la provincia, además de un buen amigo. Licenciado en Historia por la Universidad de Cádiz, ha publicado numerosos artículos de opinión en prensa y es autor de los libros Cuentos abandonados y San Fernando Secreto. A lo largo de su carrera literaria ha sido galardonado con múltiples premios literarios nacionales e internacionales, entre los cuales se encuentran el I Certamen Premio Bahía de Narración Corta de Cádiz, el Certamen Internacional Pluma de Oro de Alcorcón (Madrid) o el XVIII Certamen de Cuentos internacional Puente Zuazo de la Real Academia de San Romualdo.

Su última novela, El final de la tregua, ha sido publicada hace apenas unas semanas. Teníamos la excusa perfecta para sentarnos a tomar unas cuantas cervezas.

 

–¿Cómo ha sido el lanzamiento de El final de la tregua? ¿Te esperabas las críticas tan buenas que está teniendo entre los lectores?

Como tú bien sabes, este es un oficio de muchísima soledad. Trabajamos entre tinieblas sin pautas que nos indiquen el camino, hasta que la obra no ve la luz no sabemos si hemos invertido bien nuestro tiempo o, por el contrario, todo el trabajo de años es absolutamente baldío. En este caso, no me esperaba las críticas tan positivas que estoy recibiendo. Me llegan mensajes de lectores que me dicen que no han podido soltar el libro hasta que lo han terminado. Reseñas donde se recomienda mi libro, fotografías de la portada desde distintos enclaves de la península. Sinceramente, estoy muy sorprendido con la acogida que ha tenido la novela.

 

–Manuel, el protagonista de la novela, es contable en una agencia portuaria. Supongo que te habrás inspirado o apoyado en tu propio trabajo para escribir el libro. ¿Cuánto de ti mismo hay en el protagonista de El final de la tregua?

Gran parte de la trama se desarrolla en Cádiz, y en esta ciudad rara es la familia que no tenga vinculación directa o indirecta con el mar. Por ello, se me antojaba que para hacer más verosímil la historia, Manuel debía de tener una ocupación laboral relacionada con el puerto. Por lo demás, Manuel es pura fábula, nada que ver con el autor.

–La novela se asienta sobre varios escenarios de la península: Oporto, Sevilla, Cádiz… ¿Con la lectura de El final de la tregua vamos a conocer un poco mejor estos lugares o todo lo reflejado en la novela es pura ficción?

Todas las descripciones de ciudades que aparecen en la novela se corresponden fielmente con la realidad, por supuesto, tamizada por mi mirada y los recuerdos que me evocan su remembranza, absolutamente personales. Cada ciudad es diferente para cada uno, según los ojos y el estado de ánimo con el que deambulamos por sus calles. Otra cosa distinta son los locales que se mencionan, los domicilios, empresas y nombres que se detallan, todos son productos de la ficción.

–Pregunta que parece fácil, pero no lo es. Y no vale responder: porque la he escrito yo. Eduardo, ¿por qué hay que leer tu última novela?

Ahora mismo el mercado está saturado de muy buenas novelas, por lo que recomendar la mía, supondría todo un alarde de vanidad por mi parte. Solo espero no defraudar a aquel aburrido lector que se atreva a adentrarse en esta historia.

–Eres el autor Cuentos abandonados, un libro que cuenta con el respaldo de varios premios literarios y con el que disfruté mucho. Además de haber escrito San Fernando Secreto, uno de los libros más vendidos en nuestra ciudad. ¿Qué es lo que te hizo pasar de los relatos a la novela?

La novela no es un género nuevo para mí, de hecho dos novelas mías quedaron finalistas de los premios Luis Berenguer y Miguelturra de Ciudad Real. Reconozco que me apasiona todo lo que te ofrece un relato, pese a su dificultad a la hora de escribirlos, contar tanto en tan poco espacio, mostrar un todo a partir de aparente esbozo, no es nada fácil. La novela te permite explayarte en una historia, vislumbrar más personajes, los paisajes, elaborar subtramas que en el cuento están vetadas. A lo largo de mi carrera literaria he ido alternando la novela y el relato, según la naturaleza de la historia que quería contar.

–¿Lees más relatos o novelas?

Suelo intercalar lecturas de relatos entre las novelas que leo. Me gusta leer los libros de cuentos como los poemarios. No sigo el orden que me marca el autor, los voy leyendo al azar.

–¿Cuáles son los últimos tres libros que has leído?

Las tres muertes de Fermín Salvochea de Jesús Cañadas, La Carcoma de Daniel Fopiani y me he vuelto a releer La noche de los tiempos de Antonio Muñoz Molina.

–¿Prefieres leer en papel o en formato digital?

En papel, aunque también leo en digital. Pero el olor de un libro nuevo, el tacto del papel, acariciar la portada, marcar las páginas, subrayar los párrafos que más te hayan seducido para volver a releerlos, todas esas sensaciones no te las puede ofrecer un libro digital.

–Además de leer, escribir y trabajar. ¿Qué otras cosas le gusta hacer a Eduardo Formanti?¿Qué otras aficiones tiene?

Me gusta el senderismo y la natación, aunque no le dedico todo el tiempo que quisiera. Lamentablemente los días solo tienen 24 horas.

–¿Qué más tienes entre manos?¿Estás trabajando en alguna otra novela?

Aparte de artículos y colaboraciones que me solicitan para revistas literarias, entrevistas y, ahora también, presentaciones sobre El final de la tregua, estoy trabajando en una nueva novela. Una historia que se me cruzó en el camino y de la que ya no me podré liberar hasta que la escriba.

 

Entrevista realizada por Daniel Fopiani

 

Compartir entrada:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *