Entrevista con Javier Castrillo Salvador, ganador del IV Certamen Literario RSC

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Desde la celda de un antiguo convento de clarisas en Balmaseda, Javier Castrillo Salvador, el primer premio del Certamen Literario RSC en su cuarta convocatoria, responde a RSC. Javier ganó este certamen con su cuento Balada en si bemol, una historia sobre un músico que busca el valor de enfrentarse a los demonios de una enfermedad difícil y que reduce al ser humano casi a cero. Conozcamos al escritor más allá de la historia y los premios.

¿Qué te motivó a presentarte en el concurso de cuento de la revista RSC?

Valoro especialmente los concursos organizados, coordinados y valorados por entidades o personas que saben detrás de lo que se andan cuando se trata de literatura. Entré en vuestra página y pude comprobar que me hallaba en el lugar adecuado. Y acerté. Valoro mucho este premio.

 

Viendo tu semblanza, se aprecia claramente tu inclinación musical. ¿Cómo ha sido tu experiencia con las composiciones y la producción de un disco de tu autoría?

Si te gusta la poesía, la música viene casi con el paquete. De hecho, mi primera canción, allá por el 76, estaba basada en un poema de Neruda. Pronto aparecieron mis letras y fue cuestión de tiempo el creer un poco en lo que hacía y darlo a conocer. He grabado cuatro discos de canciones propias y voy a por el quinto. La experiencia… Agridulce. Cuando tú mismo te has de financiar todos los gastos generados por la producción y distribución de un disco ha de ser por amor al arte. La gente relaciona la música con gratuidad, que no es lo mismo que gratitud, sino todo lo contrario.

 

¿Cómo nació Balada en si bemol? ¿Has conocido algún caso de la enfermedad que es el punto central del cuento?

 

En un momento bastante reciente de mi vida, una persona muy cercana sufrió un trastorno cuyos síntomas parecían indicar que se trataba del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). A mí se me caía el mundo solo con pensarlo. Me documenté mucho al respecto, intentando encontrar una salida. Me obsesioné con positivar todo lo relacionado con el tema y una de mis válvulas de escape fue reflejar la lucha titánica de quienes sufren esta escondida enfermedad: así nació este relato que, no por casualidad, tiene a un músico como protagonista.

 

¿Qué desescombra Javier Castrillo Salvador en sus letras?

 

Retazos de asombro en cuanto acontece… Lo que brilla.

 

Cuando abrimos la plica tras seleccionar tu cuento como ganador, descubrimos que tu palmarés en premios es notable. ¿Disfrutas escribir más poesía que narrativa?

 

Soy un escritor bastante inquieto, necesito cerrar relativamente pronto las cosas, por eso me siento más cómodo en el espacio de la brevedad: microrrelatos, aforismos, haikus… Economizo cuanto puedo.

Creo que estoy más preparado poéticamente, porque mis lecturas en este género superan holgadamente a las de prosa. Siento la poesía más cercana, más amable. En cualquier momento la puedes coger al vuelo. La narrativa exige codos.

 

¿Qué soporte literario has brindado a otros autores? ¿Crees que España aún tiene mucho que recorrer en materia de apoyos culturales?

Todas las vertientes culturales y artísticas están íntimamente relacionadas para mí. Tal vez ello haya provocado que varios artistas plásticos me pidieran presentaciones de sus trabajos, introducciones a sus exposiciones, pies de obra, entre otras cosas. Siempre estoy dispuesto a colaborar en este sentido. ¿Un párrafo para el interior de un CD? Genial. ¿Un haikú para una joya? Perfecto.

No nos hallamos precisamente en una situación política para la congratulación. La Ley Mordaza se está ensañando especialmente con el mundo de la cultura, de la libre expresión. Los que llevamos a la espalda más de medio siglo sabemos que esto ha ido a peor. La cultura es peligrosa, es subversiva en sí misma, porque la creación no puede entenderse de otro modo. Siguen cayendo programas culturales a favor de realities. Se está intentando (y muchas veces consiguiendo) idiotizar al personal vulgarizando la cultura. Los accesos a los estudios superiores se están convirtiendo en un privilegio. La brecha social se ahonda.

Por contra, surgen continuamente movimientos independientes en cualquier disciplina artística que intentan dar la vuelta a la tortilla, poner la cultura al pie de la calle. Y crecen. Por tanto, hay esperanza.

 

¿Algún mensaje que quieras enviar a nuestros lectores de RSC?

Que abusen de vuestro trabajo y vuestra generosidad cuanto puedan, porque es un lujo teneros a disposición. Pero, eso sí, como decía antes, que no confundan gratuidad con gratitud. Por ejemplo, que se descarguen vuestra revista, La Factoría, como muestra de apoyo a vuestra labor… Yo ya lo he hecho.

Entrevista por Mauro Barea
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