La maldición de Keops

Relato ganador, en su categoría, del Concurso Literario Tono Escobedo, 2018

Entramos en la ciudad sitiada bajo un sol abrasador, sorteando espejismos de agua y cráteres de desolación.

Mientras los rastreadores buscaban supervivientes entre los escombros, busqué cobijo en la sombra de un maltrecho muro. Pero, al llegar, encontré un niño agazapado sobre un dibujo hecho con un trozo de yeso.

Me acerqué a él y le pregunté:

–¿Puedo verlo?

Esbozó una tímida sonrisa y cambió de posición.

Había dibujado una mujer tendida sobre una nube. Y al fondo, un mar de dunas blancas del que sobresalía una gigantesca pirámide.

–¿Es tuyo?

Asintió orgulloso.

Condescendiente con la escasez que vivía su pueblo, le regalé una caja de tizas de colores que llevaba en la mochila.

El niño la abrió impaciente y empezó a colorear el dibujo, mientras yo me fumaba un cigarrillo.

Minutos después, se tornó hacia mí para mostrarme el resultado.

Y solo entonces comprendí el verdadero significado de aquella imagen.

–Lo siento mucho –suspiré abatido.

Había pintado a la mujer de añil, el cielo gris ceniza y las nubes de rojo. Más allá, el sol languidecía tras la gran pirámide, exultante, bella como una diosa, pero ciega ante la barbarie.

Y regresé junto al pelotón.

 

Manuel Pérez Recio

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