Las máscaras del sueño

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Callaban todas las cosas
y yo subí a verlas dormir.

Callaban todas las cosas,
pero un zumbido se arrugaba en mi piel.
En mitad del silencio, aparecieron ellas,
las tres figuras domando mascotas feroces
que ladrarían a las farolas:

La primera apareció con cabeza de perro negro,
una cabeza que bebía de la noche.
Se acercaba mientras olía mis huesos derretirse
y grité…

Pero nadie escuchaba.

La segunda confundía con su mejilla blanca
y su pelo engañaba al tocar el suelo.
Mis manos trataron de arrancarme el grito
pero yo solo pensaba en ser pájaro muerto.

La tercera se escondió en un espejo.
Miré queriendo observar

mi reflejo escondido,
pero me aterré al comprobar

que yo no era más carne sino sonido.

Callaban todas las cosas,
dormían para no escucharme.

 

Jesús Salazar

 

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