Lupus (o la ciudad de las puertas variantes)

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En alguna ciudad de este enorme planeta, lleno de rincones extraordinarios y mágicos, hay un tiradero inmenso de cosas inservibles llamado “Lupus”. Los lugareños lo conocen de toda la vida como “La ciudad de las puertas variantes”. Así de extraño.

La explicación a esta maravilla extravagante es sencilla, no así su funcionamiento: Lupus tiene un dueño que gusta de coleccionar puertas y picaportes. Apenas se hace de ellas, las coloca donde sea: en el piso, en un árbol, en una montaña de desperdicios, entre torres de objetos olvidados, y algunas de ellas, las menos, a la entrada de cualquier cuarto o corredor. Y todas sirven para algo: ya sea para entrar a un cuarto, o simplemente para ser decoraciones sobre una pared que no lleva a ningún lado. Sí, lo sé, algunos dirán que esas, (la mayoría de ellas) no sirven absolutamente para nada. Pero en seguida verán a qué me refiero.

Así es como el dueño de Lupus ha creado, poco a poco y con harta paciencia, un gran laberinto de pequeños cuartos, amplias estancias y muchísimas puertas más que solo aportan confusión. Y es que justo para eso sí sirven, y para eso es que fueron puestas ahí: Lupus es ahora el laberinto más grande y más confuso de este planeta. Solo que casi nadie lo sabe y creen que en verdad es como una ciudad. De ahí su nombre que ese sí, en verdad, no tiene razón de ser.

Dicen los que han llegado a estar en tan increíble lugar, que a veces el dueño repite con exactitud la vista de algún cuarto en otra puerta diferente, logrando así confundir más a sus visitantes, quienes creen estar en el cuarto original sin serlo, y se pierden sin remedio.

O también, recrea el exterior de una puerta exactamente igual que otra anterior, creando así la ilusión de ya haber estado en ese sitio, pero de igual forma, no es así. Y vuelven a perderse aún más.

Hay personas que han tardado días, semanas, e incluso meses en salir de ahí. Tal vez por eso es que le llaman “ciudad”. Y lo de “las puertas variantes” es porque la gente dice que las puertas tienen vida, que se mueven y cambian de sitio durante la noche.

Pero, ¿saben qué es lo más curioso de todo? ¡Que nadie conoce al dueño de tal lugar! ¡Nadie lo ha visto jamás! Y, sin embargo, Lupus es cada día más grande, más confusa y más difícil de abandonar para las personas que llegan a ella.

Recientemente, a la gente le ha dado por llamarla con otros nombres como Ciudad de México, Tokio, Nueva York, y una pila más de nombres asquerosos que tampoco tienen razón de ser.

 

Alexandro Arana Ontiveros

 

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