Primavera

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Él es de madera. No es una broma y menos una metáfora. Es de madera de verdad. Se lo ve como a un árbol. Seco. No un árbol seco, si no una superficie seca, áspera, con arrugas profundas. Se lo ve inmóvil, casi pétreo pero no es una piedra. La piedra es inerte, por dentro y por fuera, pero el árbol, su tronco, está como muerto por fuera pero por dentro hay movimiento, hay un jugo que corre. Hay vida, y a veces se pueden ver brotes saliendo. Hay movimiento, hay empuje. Y él es así, seco, arrugado, pero se lo nota tibio. Se percibe la lucha que sostiene para que no se vea que en cualquier momento puede desbocarse.

Si uno apoya la mano en una piedra la nota fría. Si uno apoya la mano en un árbol lo nota tibio, seco y tibio. Él es de madera. Imagino que solo hay que regarlo apenas y podrán salir  hojas por sus orejas. Por los huecos de su nariz. O tal vez por la entrepierna de su calzoncillo.

 

Perla Hardoy

 

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