Protesto

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Contra el servilismo del hombre-masa

y su ficción de progreso

pretendo, sin conseguirlo,

hacer de mis experiencias personales

una frágil patria hecha a medida,

como un traje de papel

en días de tormenta.

Y cuando queden al descubierto

mis vergüenzas

buscaré refugio en la palabra,

siempre embustera,

y en la lucidez del desencanto.

Me parecen las más honradas

formas de autoengaño.

 

Contra la mezquindad del optimista

que defiende un Universo sin lunas gibosas

sometido a voluntades pueriles,

contra el malditismo de comediantes

—¿Dónde has dejado tu tinaja, Diógenes?—

y la estética como nueva religión

defiendo la sencillez, las imperfecciones,

los matices que no terminan, el cansancio

de la jornada laboral, la decepción que calla

el orgullo, el fracaso por bandera,

las puntas y los ángulos rectos,

las caricias y las manos ásperas,

la mugre, el barro y el pelo

que tanto detestó Platón.

Y en el reino de lo inútil me alzaré victorioso.

Raúl Gimeno Chicharro

 

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