Raimundita

raimundita relatos sin contrato

Y ocurre en cada momento que entro en la biblioteca. La encuentro ahí sentada, inmóvil, y bañada en una extrema palidez, tan intensa, que hace que su piel se torne pétrea. Su pequeña estatura me enternece y quisiera tomarla en mis brazos y acunarla pero la delata un libro que lee concienzudamente posándolo sobre sus piernecitas regordetas adornadas de cortitos calcetines de un encaje invisible y unos minúsculos zapatos de un charol imperceptible. El vestido es gracioso aunque elegantemente infantil en el que deja entrever las abullonadas mangas con frunce. Su cabello aparece recogido por un regio lazo grisáceo en su coronilla que, quizás sin quererlo, regala el jugueteo de su flequillo a su frente. Sus ojos son penetrantes y de mirada fija y concentrada hacia el libro que señala pausadamente con un rechoncho dedito la línea de lectura.

Y a mí me quema el alma cada vez que miro hacia ese rincón de la estancia. Viéndola ahí tan sola, tan distante, tan vacía de expresión en su cara. Estática ante la vida. Su imagen se torna grisácea en mis retinas y me devuelve un presentimiento de que, en cualquier momento, desaparecerá esfumada en el vacío del tiempo y ante mis ojos. Llevo así ya unos días y aún debo acostumbrarme. Tan sólo tengo que habituarme a entrar en la biblioteca y encontrarla ahí sentadita envuelta en ese halo de mágica irrealidad. Únicamente necesito entender por qué tuvo que morir Raimundita para que aparezca en mi biblioteca.

MONTE DE ÁNIMAS

 

relato

3 Comments on "Raimundita"

  1. Debo decirte que, poco de lo que escribes no me gusta.Gracias por compartir tu imaginación y tus escritos con todos nosotros.

  2. Muy inquietante, nos ha gustado.

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