Sed de hambruna

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Caen gotas de sueño,
interrumpen el trabajo de la noche,
el silencio rompe con un grito
la tranquilidad de su mente.

La noche está viva”,
pensaron los grillos,
se equivocaron de canción
cuando el agua enmudeció por un instante.

Caen gotas de sueño.

La oscuridad tiene cara burlona,
sus mascotas toman formas irreales.
No se escucha cómo crece el sonido,
pero la noche se adolece de él.

Un repentino camino conduce a la locura,
y otro, siempre ahí, se ríe de mis pasos.
Prefiero la realidad de esa locura efímera
porque el agua ya no puede callar más.

Caen gotas de muerte
que bebieron los inocentes.

 

Imagen: Begoña Molina Prieto (Ikaria Fotografía)

Texto: Jesús Salazar Fenoy

 

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