Superstición capicúa

Teleguia-FX-American_Horror_Story-Fox-Lady_Gaga-Ryan_Murphy-Kathy_Bates_LNCIMA20151001_0121_29

Juan y su padre llegaron al céntrico hotel. Les asignaron la habitación 212.  Pidieron la cena en la habitación. A los postres el hombre se sintió mal y  se acostó encima de la colcha. Llamaron a un medico que no pudo más que certificar su fallecimiento Se bajó el cadáver por el montacargas y  en el sótano metieron el cuerpo en el ataúd.  La funeraria  lo llevó al velatorio. El director mandó clausurar la habitación y perfumaron la colcha donde había estado depositado el cadáver. A las dos de la mañana, llegó el torero de moda que toreaba ese mismo día. El conserje le entregó la llave de la habitación número 517. El matador sumó las tres cifras y montó en cólera: –“¿Cómo se me puede dar a mí una habitación cuyos números sumen trece? ¿Qué quiere usted que me coja un toro  mañana y me parta por la mitad?. ¡Venga!, cámbieme enseguida de habitación. El pobre conserje sabía que la única habitación  libre estaba clausurada  por orden del director. No tuvo más remedio que llamarle. En pocos minutos estaba delante del torero.- “Perdone maestro el fallo que hemos tenido  es algo imperdonable, conociendo sus gustos. Estamos completos pero casualmente esta tarde, una modelo guapísima ha tenido que abandonar el hotel por cuestiones familiares. Apenas si ha ocupado un par de horas la habitación. Le diré a una camarera que suba  a dar un repaso. Su nueva habitación es la 212. – El torero  se puso muy contento-“¡Puñetas! qué suerte, número  capicúa mañana cortó orejas. En cuanto a arreglar la habitación no se preocupe ya es muy tarde y tengo mucho sueño.  .

En cuanto entraron en la habitación, el torero se lanzó encima de la colcha donde había estado depositado el cadáver. Olió su tela.-“¡Leches! Jacinto como huelen estas modelos, te has dado cuenta que la colcha estaba arrugada debe de haberse echado una buena siesta. Con lo verraco que estoy si la cojo aquí mismo le hago una faena completa, El matador simuló tenerla debajo de su cuerpo y empezó a flexionar cada vez con más vigor. Jacinto le dijo: -“Cuidado matador que va usted a romper los muelles, no se me desgaste que mañana la corrida es muy seria”. El mozo de espadas se ausentó  y  el matador se quedó dormido.

 Al atardecer el torero llegó  triunfante de la corrida. El director le felicitó y el matador le dijo: “Se da cuenta, el número capicúa nunca falla “. Pena que no conociera a la modelo. Debía de estar como un tren y el perfume debía ser francés”. Nos vamos que mañana toreamos otra vez.

Jacinto se puso al volante. A la salida de la ciudad coincidieron con un furgón funerario, al lado del conductor, con cara apenada iba Juan. El torero se puso nervioso: Venga Jacinto adelanta ya, no sabes la aversión que tengo a los muertos. Jacinto aceleró, el matador respiró tranquilo cuando comprobó que el coche fúnebre había desaparecido de su vista.

J.Luis Díaz González

Be the first to comment on "Superstición capicúa"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*