Un problema del futuro

1 Minutos de lectura

 

Era el primer viaje, el que habían planeado durante décadas. Aunque el tiempo ya no importaba, podían ir a cualquier fecha que desearan.

El hombre elegido para aquella misión ya estaba en la plataforma, sonreía. Parecía no importarle que fuera solo un viaje de ida. Su destino era el pasado, donde armaría otra máquina del tiempo.

El futuro era tentador; sin embargo, mejor sería llevarlo hacia ellos. Mientras más atrás enviaran el conocimiento, más rápido llegaría el futuro para todos.

Encendieron la máquina. Esperaron.

—No lo notaremos —dijo una de los científicos—, el cambio.

El hombre a su lado asintió.

—Serán otras versiones de…

En un parpadeo, el laboratorio cambió a uno más avanzado.

—¿Próximo paso?

—La primera colonia en Marte —sonrió ella.

La escena se modificó otra vez. Él tocó una pantalla.

—La red inter-espacial de comunicación está en línea —dijo con orgullo.

El mundo volvió a mutar. Aunque seguían en el año 2000, tenían total dominio del espacio y había humanos en cada rincón del universo.

El laboratorio se transformó de nuevo.

—¿Puedes creer que en solo dos mil años hayamos logrado todo esto? —preguntó él.

—Sí, ¿por qué no? —se encogió de hombre ella—. Controlamos el viaje en el tiempo casi desde que inventamos la rueda.

Él rio.

—Sí, lo hicimos todo muy rápido, ¿ahora qué?

Ella se frunció los labios brevemente antes de contestar.

—No sé, ahora tenemos tiempo.

—¿Para qué?

Ella vaciló.

—No lo sé. ¿Qué más podemos hacer? Creo que ya hemos llegado a la cumbre.

Él tembló.

—Eso significa que solo queda un camino: el descenso.

El mundo seguía sin cambiar a su alrededor.

—Tal vez podamos mantenerlo —dijo ella.

—¿Durante cuánto tiempo?

Ella se mordió el labio un instante antes de decir:

—Será un problema del futuro.

 

Lorena Falcón

 

Compartir entrada:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *