Verbo

aula relatos sin contrato

 

 

El recuerdo, poderoso ahora, se me hace tan vivo que casi puedo respirar el fuerte olor del perfume rancio que aquella señora se regaba por doquier.

La profesora me gritaba, y yo, agachaba la mirada haciendo un insufrible esfuerzo por no fijar mi vista en sus dientes manchados de carmín.

—  No puedo comprenderlo Daniel, de verdad que no puedo — Me decía mientras levantaba el dedo índice como un resorte y se recolocaba las gafas de pasta marrones — ¿Cómo es posible que siempre tengas problemas con el mismo verbo? Todos los demás sabes conjugarlo a la perfección, pero con este… no entiendo, de verdad… no me entra en la cabeza por qué siempre te equivocas con el mismo verbo.

La profesora me arrojó el examen de mala gana al pupitre mientras seguía sermoneándome con la misma perorata de siempre.

Me la traía bien floja lo que dijese, así de claro, porque por más que lo intentase no iba a convencerme de que algo tan irregular, tan libre y singular pudiese acogerse a unas normas tan atrofiadas y prohibitorias.

Aquel verbo no entendía de reglas absurdas.

Y aquella profesora no tenía ni idea de lo que hablaba.

Las limitaciones de la regla me parecían un insulto a la infinidad de posibilidades que aquel verbo podía ofrecer. Los tiempos verbales se arremolinaban en mi cabeza cuando mis pupilas se posaban en aquella palabra escrita y, el pasado, presente y futuro rompían sus fronteras para fundirse en uno sólo.

En un solo instante.

Seré torpe o corto de entendederas, eso seguro, pero en aquel examen no pude sacar más de un nueve.

Una sola respuesta errónea.

Las reglas impuestas por cuatro listillos de la lengua se me resistían.

El poder, la fuerza de esta palabra se me escapa; y mucho me temo, que el verdadero sentido de este verbo queda reservado para unos cuantos iluminados.

Hoy, casi veinte años después, no solo sigo teniendo problemas lingüísticos con este verbo, sino que, cada vez que voy haciéndome más viejo siento que me alejo más de su verdadero sentido.

Maldito verbo de cinco letras.

Cinco letras formando un infinitivo; un infinitivo de infinito dilema.

¡Ay Dios mío!

¡Qué alguien me explique el significado del verbo “Vivir”!

 

Relato, vivir, colegio

 

DANIEL FOPIANI

Be the first to comment on "Verbo"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*