Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas

2 Minutos de lectura

Carlos Augusto Casas, escritor y periodista que también tuve el placer de conocer en las jornadas literarias de Cartagena Negra 2018, ha revolucionado a toda la comunidad del género negro con su libro Ya no quedan junglas adonde regresar. Obra ganadora del VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra y otros muchos certámenes literarios.

He de decir que leer este libro fue una decisión muy acertada. Quedé enamorada de todo su conjunto. Creedme que no exagero. Es a la primera novela a la que le doy mis cinco galletitas.

 

Mi valoración:

Todo comienza con nuestro protagonista Mateo Acuña. Un aciano de 72 años, viudo y apodado El Gentleman. Lleva consigo el peso de una soledad que dura ya 18 años desde que su mujer falleció.

Su vida desde entonces: irse al bar con tres colegas de su misma quinta mientras beben y juegan a las cartas. Pura adrenalina, vaya.

Cada jueves queda con Olga, una prostituta con la que no busca sexo. Solo quiere pasar el rato con alguien y le paga para que lo acompañe durante un día. No quiere pedir más. No puede. Cada semana espera ansioso como un niño el día de reyes a que llegue el jueves para verla. Para charlar, para darse un paseo. En definitiva, para sentirse vivo. Ella hace menos dura su soledad.

Para él, ella es su salvación. Su desahogo por unas horas. Para ella, un viejo más. Un cliente más de los muchos que tiene, salvo por el detalle de que con él no se siente sucia como con los demás. Al fin y al cabo, para ella también es su desahogo. Le hace compañía, se preocupa por ella y la invita a cenar. Todo muy distinto a su jornada laboral.

Un día, Olga es brutalmente asesinada. La rabia, pena y dolor del Gentleman es inmensa. No lo puede creer. Vuelve a estar completamente solo. Siete días a la semana, solo. Meses y años, solo. Una vez más, la vida le arrebata lo que más quiere. Está cansado ya de eso.

Poco después, se entera de que cuatro abogados son los sospechosos de acabar con la vida de su compañera. No se le ocurre otra idea que tomarse la justicia por su mano. Ya no tiene nada más que perder. Solo busca venganza y quiere ser él quién le de su merecido a los asesinos de esta pobre chica.

En esta historia vamos a descubrir de lo que es capaz una persona con sed de venganza. Lo que más me ha llamado la atención es esa dualidad entre la vejez y la vitalidad. La fuerza que insufla la ira.

Hay un par de frases de este libro que me han llamado mucho la atención:

 

«En nuestra cabeza nunca envejecemos. Seguimos siendo el mismo que tuvo 20 años, 30, 40…´´

«Lo peor de envejecer es volverse inofensivo´´

 

Aunque parezca una historia triste tengo que deciros que me he reído mucho y que es una novela divertidísima. Mezclada con los sentimientos de pena y angustia que provoca. Porque a todos nos llegará nuestro momento de envejecer. De creer que ya no servimos para nada ni que nadie nos va a querer. Por no hablar de esa maldita soledad. Carlos Augusto Casas me ha transmitido tantos sentimientos en esta trama que solo se me ocurre otro adjetivo para describírosla.

Preciosa.

De todo corazón, os animo a que acompañéis a Mateo Acuña y lo ayudéis en esta temible venganza. Por último, un consejo: cuidado con los ancianos que se os cuelan en los supermercados. Nunca se sabe de lo que son capaces.

 

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Más info:

 

 

  • Tapa blanda: 198 páginas
  • Editor: M.A.R. Editor; Edición: 1 (27 de febrero de 2017)
  • Colección: Narrativa

 

Un viejo apodado «El Gentleman» espera semana tras semana la llegada del jueves. Es el día en el que verá a Olga, una joven prostituta que despliega sus encantos de saldo en la calle Montera. Pero al viejo no le interesa el sexo. Durante el tiempo que pasan juntos, ambos abandonan las pequeñas mezquindades de sus respectivas vidas para convertirse en otra mujer y otro hombre. Irreales y hermosos, como los sueños. Un día Olga es brutalmente asesinada. Cuatro abogados son los sospechosos de haber cometido el crimen y el viejo decide que ya está harto de que la vida le arrebate todo lo que ama. Ya no le queda nada, sólo la venganza. Comienza a hacer planes para matarlos uno por uno. El hombre más peligroso es aquel que no tiene nada que perder… porque ya lo ha perdido todo.

 

 

Book and Co

 

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Un comentario sobre “Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas

  • el 19 junio, 2019 a las 11:06 am
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    Muchisimas gracias por una reseña tan generosa

    Respuesta

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